Colin Renfrew ha puesto gran interés en la utilización de modelos matemáticos en el quehacer arqueológico, como por ejemplo el uso de la estadística. Además es partidario de la utilización de la teoría de sistemas en la arqueología. Sin embargo, enfatiza que no se debe olvidar que el verdadero objetivo de la arqueología es el estudio de los procesos sociales y su relación con el ambiente natural. De tal manera que más que dedicarse a la elaboración de metodologías y nuevos conceptos, prefiere practicar una ciencia arqueológica más cercana a los individuos, con el fin de que cualquiera que se sienta motivado en conocer sobre esta disciplina pueda hacerlo sin mayor dificultad.
Uno de sus trabajos más importantes es en el que postula que la construcción de los megalíticos (grandes estructuras de piedra), no tuvo un solo punto de origen, sino que se comenzó a practicar en distintos lugares de la cuenca del Mediterráneo y de Europa durante épocas contemporáneas, lo cual habría ocurrido a finales del Neolítico (período que hace alusión a los orígenes de la agricultura).
También destacada la teoría que postula en relación a la expansión de las lenguas indoeuropeas, la cual además asoció al esparcimiento de la agricultura –la que tuvo origen simultáneamente en varios lugares del planeta hace unos 10.000 años atrás- según la cual, la lengua-madre indoeuropea se habría comenzado a hablar durante el 7000 a.C. en Anatolia. . Sin embargo, esta teoría presenta el problema de carecer de congruencia entre los datos lingüísticos y los no lingüísticos para lo acontecido en el caso indoeuropeo. Por otro lado, en sus análisis Renfrew solo considero dos o tres grupos lingüísticos, dejando afuera a varios grupos presentes en el continente; y agregan los estudiosos en el tema que rechazan aquella teoría, que es imposible que dicho proceso haya sucedido en épocas tan tempranas.
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